lunes, 10 de julio de 2017

Las 7 maravillas de Transilvania

Hace algunos meses, varias organizaciones civiles y medios de comunicación locales de Erdély (Transilvania), organizaron una votación a través de internet para elegir las denominadas "7 maravillas de Transilvania" entre una serie de lugares, tanto naturales como creados por el hombre, muy populares y visitados, de esta hermosa región de Europa. En total eran 34 opciones, y las más votadas, en orden, fueron las siguientes:


1. Lago Rojo y garganta Bicaz (Gyilkos-tó és Békás-szoros)

Uno de los sitios más visitados de Transilvania es el espectacular paso montañoso entre las regiones de Transilvania y la Moldavia rumana, la garganta Bicaz, con su tortuosa carretera a través de un estrecho paso llamado "el cuello del infierno". Junto a este lugar se encuentra el llamado lago rojo, debido al color rojizo de sus aguas, aportadas por un río que arrastra un particular sedimento, aunque según una leyenda local el color es debido a que cuando surgió la montaña y se creó el lago, un pastor y su oveja fueron atrapados, vertiendo sus sangres al agua.







2. Lago Santa Ana (Szent Anna-tó)

Es el único lago de Rumanía situado en el interior del cráter de un volcán. Formado hace unos 9000 años, es uno de los lugares más populares del verano, cuando el calor de esta época permite el baño de locales y turistas que se acercan a disfrutar de esta maravilla de la naturaleza, cerca de la pequeña ciudad balneario de Tusnádfürdő, desde la que se puede acceder caminando.







3. Garganta de Torda (Tordai-hasadék)

Este impactante cañón forma un paso de casi 3 kilómetros de longitud rodeado de paredes de hasta 300 metros de desnivel respecto al curso del río que lo atraviesa. Es uno de los paisajes kársticos de más valor de toda Transilvania, y que atesora más de 1000 especies distintas de plantas y animales.







4. Roca Székely de Torockó (Torockói Székelykő)

En el pueblo de Torockó (Rimetea en rumano) se asienta una montaña llamada Székelykő (roca Szekély), de alrededor de 1.130 metros de altura, y que está considerado uno de los principales centros culturales húngaros. En esta pequeña región de tradición minera, de los 1000 habitantes, el 90% son de etnia húngara.






5. Manantiales y fumarolas de Székelyföld (Székelyföldi borvizek és moffeták)


En la región Székely abundan los manantiales de aguas minerales carbónicas (llamadas "borvíz") y las fumarolas, debido a la actividad volcánica de la región, sobre la cual se ha creado una importante red de baños y balnearios, que forman parte del patrimonio local. Estas aguas poseen diferentes contenidos minerales, especialmente bicarbonato, magnesio, azufre, calcio, hierro y sodio. Las fumarolas emanan estas aguas en forma de vapor, junto a una mezcla de gases calientes, y se encuentran dispersas por todo el territorio, al igual que pequeñas fuentes a las cuales acuden los habitantes de esta región armados de garrafas y botellas para llevarse este agua, de propiedades supuestamente medicinales, a sus casas.






6. La estatua de la virgen María de Csíksomlyó (A csíksomlyói Mária-szobor)


La estatua de la Virgen María de la iglesia de Csíksomlyó, el templo más conocido de Transilvania y centro de peregrinación religiosa de los Székely por excelencia, tiene una gran leyenda, sobreviviendo a batallas e incluso a la quema del templo en el que estaba, habiendo sido trasladada en numerosas ocasiones para protegerla. La figura mide más de 2,5 metros, de los cuales 1,9 corresponden a la propia virgen.





7. Szováta - Medve-tó


El llamado Lago del oso ("Medve-tó" en húngaro o "Lacul Ursu" en rumano), situado en la pequeña localidad-balneario de Szováta, es probablemente el lago más famoso de Transilvania. Sus agua saladas, sobre las que se produce un fenómeno físico que las calienta a temperaturas que pueden llegar a los 35 ºC, se ha convertido en un auténtico Spa al que acuden cada verano miles de turistas, tanto de Transilvania como de Hungría y del resto de Europa.





OTRAS MARAVILLAS DE TRANSILVANIA:

Menciono brevemente algunos de los lugares de Transilvania que quedaron fuera del "top 7":


8. Castillo de Hunyad (Vajdahunyad - Hunyadiak vára)







9. Roca solitaria (Egyes-kő)







10. Mina de sal de Parajd (Parajdi sóhát és sóbánya)





11. Mina de Sal de Torda (Tordai sóbánya)







Nota: todas las imágenes se han obtenido de la web del concurso: https://erdelyicsodak.transindex.ro/

jueves, 27 de abril de 2017

Polémica entre la CEU y el gobierno húngaro

Durante estas últimas semanas la actualidad magiar ha estado de nuevo en el candelero internacional debido al pulso que han mantenido el gobierno húngaro encabezado por Viktor Orbán y la CEU (Central European University), una universidad privada con sede en Budapest y financiada por el multimillonario americano de origen húngaro George Soros (o Soros György, como se le conoce en Hungría). Frente a esto se han producido manifestaciones masivas en Budapest, con un número de participantes no visto desde la polémica ley de Internet de 2014 de la cual escribí en este blog.

Para tratar de explicar qué ha ocurrido hace falta saber realmente qué es Fidesz, qué es la CEU y quién es György Soros.


Edificio de la CEU en el centro de Budapest.
fotografía: wikipedia


Del gobierno húngaro de Fidesz he escrito largo y tendido en este blog, y no me extenderé en esta entrada demasiado sobre ello. Puede ser considerado como la derecha populista y nacionalista húngara, con un carismático líder llamado Viktor Orbán. El partido tiene una historia curiosa, nació como un partido liberal en plena caída del socialismo, posteriormente fue escorándose hacia la derecha, el conservadurismo y el intervencionismo económico, así como un fuerte nacionalismo. Con una política económica propia de la izquierda y un discurso y unos valores propios de la derecha, tiene mayoría en el parlamento húngaro desde que ganase las elecciones de 2010 y 2014. Y según las encuestas, hará lo propio en 2018.

La CEU es una universidad privada financiada por Soros, un multimillonario especulador nacido en Budapest y que vive en Estados Unidos. Lo diré sin paños calientes, la CEU es una de tantas universidades americanas que se instalaron en Europa central y oriental tras la caída el socialismo que abrazan los valores del liberalismo y el capitalismo, con el objetivo de formar futuros líderes políticos y empresariales en estos países, a los que inculcar estos valores y asegurarse de que serán fieles "colonias" económicas y políticas de Estados Unidos y Occidente en general (si eso es para bien o para mal, no es el tema de debate de esta entrada). A todo esto se le llama eufemísticamente "fomento de la democratización de antiguos países socialistas". Que por supuesto suena mucho más legítimo, una buena causa a la cual toda persona que se oponga será inmediatamente tildada de antidemócrata, radical, extremista, fascista o comunista (todo vale). No solo se trata de unas cuantas universidades privadas, en realidad hay un denso tejido de charities, ONGs, asociaciones y organizaciones bien establecidas por casi todos los países del planeta, que tienen este mismo objetivo.

En el caso de Soros, su red particular se llama Open Society Foundations. En su link de wikipedia (en inglés, no está traducido al castellano) puede leerse cómo este grupo defiende los clásicos valores habituales de este tipo de organizaciones: derechos humanos, justicia, libertad de prensa, educación, desarrollo democrático... Con todo eso uno tiende a pensar que Soros es un filántropo, y de hecho esta es la base que automáticamente legitima sus acciones y que le sirve para reclutar un ejército de voluntarios que creen que están haciendo un bien social y difundiendo libertad, democracia y derechos humanos por el mundo.

Hace tiempo leí en un blog, que por desgracia ya no existe, una buena comparación en este sentido. Se equiparaba a los antiguos misioneros, en plena época colonial, que viajaban desde las potencias coloniales como España, Francia o Inglaterra hacia África o América. Viajaban para difundir el cristianismo y la religión. Porque estaban convencidos que iban a salvar las almas de los indígenas paganos o con falsas religiones. Y sin embargo la religión solo era una forma de las potencias europeas para tener controlados a los nativos. Colonizar mentes para colonizar países. Bien, pues esto hoy en día tan desfasado y caduco como la religión, se ha transformado en democracia y derechos humanos. Voluntarios que, igual que sus antecesores, viajan con toda la buena intención del mundo a salvar las almas de aquellas personas sometidas a terribles regímenes autoritarios o dictatoriales, de todo tipo de ideologías, pero con una cosa en común: que tienen intereses contrarios a Occidente, contrarios al establishment mundial en el que basa su poder y fortuna la reducida oligarquía mundial. Porque es curioso que, sin embargo, estas organizaciones no estén presentes en aquellos países con gobiernos autoritarios pero que sí abrazan los intereses occidentales. De estos apenas se habla en los medios.

Y finalmente detrás de la CEU u Open Society, está George Soros, un oscuro personaje cuya biografía puede leerse sencillamente en la wikipedia a través de este link. Básicamente se trata de un especulador que logró amasar gran parte de su fortuna a costa de llevar a la quiebra al Banco de Inglaterra en el famoso "miércoles negro" de 1992. Nacido en Budapest, posteriormente se instaló en Estados Unidos, abraza fuertemente los valores del liberalismo económico y fue una persona clave para la instauración de sistemas capitalistas en la antigua Europa del este postsocialista. Un auténtico influencer mundial, cuya debilidad es Hungría (por su origen) y que ha chocado frontalmente contra el gobierno húngaro, que, como decía, mantiene una ideología nacionalista (frente a la ideología globalista de Soros), así como partidaria de intervenir en la economía y en las empresas extranjeras que operan en Hungría, frente al ultraliberalismo de Soros.

Desde hace ya tiempo, las ideologías de Soros y el gobierno húngaro chocan frontalmente de manera continua. Este episodio de la CEU ha sido tan solo uno más. Pero, en cualquier caso, lo primero que hay que dejar claro es que, con esta ley, el gobierno húngaro no va a prohibir ni ilegalizar la CEU. El pasado 19 de Abril se aprobó una ley en el parlamento húngaro que obliga a organizaciones civiles que reciben financiación del extranjero a registrarse como "organización apoyada desde el extranjero", si se trata de una cantidad mayor a 7 millones de forint (23.000 euros) el dinero que reciben. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, la CEU está registrada en Estados Unidos, donde se aceptan los títulos expedidos por ella, pero no tiene ningún Campus universitario en dicho país, solamente tiene actividad docente en Hungría. La ley obliga a las universidades que se establezcan en Hungría a tener sede y programas en su país de origen. Además el gobierno húngaro acusa a la CEU de competencia desleal con las universidades húngaras, ya que sus títulos no se aceptan en Estados Unidos, pero el de la CEU sí. Por todo ello Hungría deberá dar explicaciones a la Comisión Europea dentro de poco, al haber sido convocada por Bruselas para aclarar este asunto.

El primer ministro Orbán ha hablado claramente sobre el hecho de que él considera que hay una red internacional de asociaciones y organizaciones civiles que interfieren en la política y en la sociedad de países extranjeros parar adaptar estos a los intereses de una oligarquía que las financia y de la cual Soros forma parte. Según Orbán, hay que controlar (que no ilegalizar) estas organizaciones para evitar que tomen las riendas de los países en los que actúan. No deja de resultar irónico el hecho de que el propio Orbán se benefició, hace ya bastantes años, de una beca de Soros para estudiar en Oxford.

Contra esta ley se produjeron una serie de grandes protestas en Budapest, con miles de personas manifestándose frente al parlamente húngaro y frente al palacio presidencial de Buda (residencia del presidente húngaro János Ader). Manifestaciones muy numerosas, y en la que no faltaban los clásicos emblemas de la oposición como banderas de la UE, gritos contra el gobierno de Orbán calificándolo de dictador y demás parafernalia habitual. Incluso llegaron a colgar una bandera de la UE en el edificio de la radio estatal. Aquí algunas de las imágenes publicadas en medios húngaros como index.hu o hvg.hu:








Puede parecer que un gobierno como el húngaro, acusado de autoritario por la oposición y gran parte de la prensa nacional e internacional, que actúa contra una universidad, se convierta inmediatamente el malo de la película. Y seguramente esto sea lo que hizo salir  a la mayor parte de la gente a manifestarse. Pero realmente hay que analizar esto con cuidado para darse cuenta que probablemente en esta batalla nadie es el "bueno" o el "malo". Porque, por una parte, un gobierno tiene derecho a defenderse de la injerencia extranjera si esta va en contra de los intereses de su población, al fin y al cabo son los ciudadanos de un país los que les han legitimado en las urnas y debe actuar defendiendo los intereses del pueblo al que representan. Por otra parte, la misma injerencia extranjera, hasta cierto punto, puede evitar derivas autoritarias, ejerciendo cierto control sobre los gobiernos de otros países. Pero, ¿donde está el equilibrio? Y, sobre todo ¿quién lo marca? ¿Quién está legitimado para ello?

miércoles, 29 de marzo de 2017

La guerra de la cerveza

En la región rumana de Transilvania vive una importante minoría húngara que se concentra especialmente en una zona llamada Székelyföld (donde los húngaros son mayoría). Allí se fabrica una cerveza llamada "Csíki Sör" (Cerveza de Csík). Csík es a su vez una región histórica dentro de Székelyföld, habitada casi exclusivamente por húngaros étnicos. En esta zona, la mencionada marca de cerveza es muy popular. También es relativamente conocida en Hungría, ya que Transilvania, y dentro de ella Székelyföld, es un destino turístico frecuentado por húngaros, debido a la gran belleza de esta región formada por los montes Cárpatos, que atesora lagos, bosques y castillos, y en la que se habla húngaro en casi cualquier pueblo.

Hace ya tiempo, la compañía cervecera holandesa Heineken, que es propietaria de una marca de cerveza rumana llamada Ciuc (el nombre en rumano de Csík), denunció a Csíki sör por publicitarse como "La auténtica cerveza de Csík", en húngaro "Az ígazi Csíki sör", eslogan que puede verse en la etiqueta de esta bebida. El principal argumento de Heineken era que su marca de cerveza Ciuc es más antigua que la "Igazi Csíki sör", y que esta última se adueñó del nombre de su marca patentada. Por ello exigió el cierre de la fábrica y la desaparición de Csíki sör. Sin embargo, Heineken perdió el primer juicio, y más tarde también el segundo. La oficina de patentes de Rumanía llegó a pronunciarse a favor de Csíki sör. Pero, finalmente, el Tribunal de Apelación de Targu Mures (Marosvasárhely) dio la razón a Heineken y prohibió la Csíki sör, obligando al cierre inmediato de la fábrica.


A la izquierda la Ígazi Csíki sör, a la derecha la marca Ciuc de Heineken.


Desde entonces comenzó en Transilvania y Hungría un movimiento en apoyo a la Csíki sör, una cerveza muy querida entre los húngaros y que tiene varios premios por su calidad. Además comenzó a compararse con una lucha entre David y Goliat, entre una pequeña fábrica casi artesanal de cerveza contra una potente multinacional del lúpulo como Heineken. Y por si fuera poco, muchos consideraron esto como el enésimo ataque de Rumanía a la minoría húngara de Transilvania.

Coincidiendo con todo ello, el gobierno húngaro anunció la aplicación de una ley sobre símbolos históricos que prohibe, entre otros, la estrella roja o la hoz y el martillo comunistas, y la cruz flechada o la esvástica nazi. Ello impediría a Heineken utilizar en Hungría su logo (una estrella roja, que nada tiene que ver con el comunismo, y que se basa en los 4 ingredientes de la cerveza y un "quinto toque" de la marca). El gobierno no relacionó oficialmente esta ley con el conflicto Heineken-Csíki sör, sin embargo era vox populi que, cuanto menos, algo tenía que ver. Por cierto, la ley ya tiene 4 años, aunque en la práctica no suele aplicarse. Parecía que Heineken tenía que elegir entre abandonar el mercado húngaro o cambiar su logo. La noticia llegó incluso a la prensa internacional, como la española (claro que, como es habitual, no se molestaron en ahondar demasiado en el origen de la noticia, sino que se limitaron a utilizarla para seguir dando una imagen totalitaria del gobierno húngaro).

Hace varios días, finalmente Heineken emitió un comunicado que anunciaba un acuerdo con Csíki sör para el cese mutuo de acciones legales, permitiendo continuar con el nombre y producción de la pequeña marca de cerveza transilvana. Parece con ello que las presiones del gobierno húngaro han tenido bastante que ver en la decisión, aunque esto no sea así de forma oficial. En cualquier caso, lo cierto es que podremos seguir disfrutando de esta cerveza, que, en opinión de un servidor, es mil veces mejor que la Heineken. Claro que sobre gustos no hay nada escrito.


Fábrica de Csíki sör, en Csíkszenttamás (Transilvania), con la bandera Székely a la entrada.

Variedad de cervezas elaboradas por Csíki sör.

lunes, 6 de marzo de 2017

Adiós al sueño olímpico de Budapest

Este pasado Febrero ha estado marcado en Hungría por la decisión del gobierno húngaro de retirar su candidatura para los Juegos Olímpicos de 2024, terminando así el llamado sueño olímpico húngaro, al menos de momento.

Hungría había anunciado a bombo y platillo su candidatura hacía ya bastante tiempo para estos juegos de 2024. El gobierno de Fidesz tenía especial empeño en llevar a la capital húngara al centro mediático mundial del deporte con unos juegos olímpicos, tomando como ejemplo Barcelona 92, por el tamaño de la ciudad, parecido al de la capital catalana, lejos de las megaciudades que suelen celebrar este tipo de acontecimientos. Otra cosa distinta, claro está, era la voluntad del ciudadano húngaro de a pie, que no estaba muy por la labor de destinar los enormes recursos que requieren unos juegos olímpicos a estos menesteres, teniendo en cuenta las grandes dificultades económicas que sufre Hungría.

Así que como decía, aunque a Fidesz e incluso al propio COI, que visitó la ciudad, les parecía que Budapest era el sitio perfecto, muchos ciudadanos expresaron su rechazo a la candidatura. Los argumentos eran comprensibles: no es Hungría precisamente un país que puede permitirse estos caprichos, no solo por tamaño, sino principalmente por su economía. Un país donde el salario medio no llega a los 400 €, donde colegios y universidades tienen que cerrar las clases en invierno por no poder pagar las facturas de calefacción (las llamadas "szénszünet" o "vacaciones de carbón"), donde algunos hospitales se caen a pedazos o donde algunas líneas de metro o tranvía llevan décadas sin renovarse. Ningún sentido erigir esta megalomanía de estadios, pabellones y demás instalaciones, como si ya fuese poco la fiebre de los estadios de fútbol de Viktor Orbán (véase esta entrada antigua del blog, por ejemplo). No obstante desde el gobierno se empeñaron mucho en tratar de seducir a la población con el supuesto impulso que supondrían unos juegos olímpicos a la ciudad en particular, y al país entero en general.

Pero en Enero de 2017, una organización civil llamada "Momentum", realizó una petición para celebrar un referéndum en el que los residentes de Budapest decidieran si se organizaban o no los juegos en su ciudad. Algunos partidos opositores (LMP, Együtt, DK y MSZP, entre otros), se unieron a este movimiento. Según la ley húngara, si se reúnen suficientes firmas válidas (en concreto, 138.000), se pude exigir al gobierno que se celebre un referéndum sobre una cuestión en concreto.

El pasado 17 de Febrero la organización Momentum entregó 266.151 firmas pidiendo el referéndum sobre la candidatura de Budapest, muchas más de las necesarias. Además, se publicó una encuesta en el periódico Magyar Nemzet, donde tan solo un 35,4 % de participantes apoyaba la celebración de los juegos en Budapest, mientras que un 59,3 % se oponía a esto, y un 5,3 % no se pronunció al respecto.


Gráfica con la encuesta descrita: apoyo a las olimpiadas de Budapest. 35,4 % de encuentados a favor de la candidatura, 59,3 % en contra de ella, 5,3 % no sabe, no responde. A la derecha, apoyo por partidos (votantes de Fidesz 67% a favor y 26% en contra, Jobbik 23% a favor y 72% en contra, MSZP 26% a favor y 71% en contra, resto de partidos 13% a favor y 87% en contra, LMP 3% a favor y 97% en contra).
gráfica: mno.hu


El gobierno entró en una encrucijada: o retiraba la candidatura motu propio, o celebraban el referéndum, con un resultado de derrota casi asegurado (opción aún más humillante). El 22 de Febrero, tan solo 5 días después de la entrega de las firmas, se anunciaba la retirada de la candidatura de Budapest a los Juegos Olímpicos de 2024.

El debate está servido entre aquellos a favor, que argumentan que celebrar los juegos supondría un impulso al turismo, la economía y las infraestructuras del país, y los que están en contra, que opinan que sería un derroche que una economía tan dañada como la húngara no se puede permitir, que la corrupción se dispararía aún más, y que los estadios y estructuras construidos para los juegos terminarían acumulando polvo y óxido una vez pasados los juegos (como así ha pasado en China o Brasil, por ejemplo).

Personalmente yo creo que unos juegos olímpicos no ayudarían mucho a la clase media húngara. La que necesita dos trabajos para llegar a fin de mes, la que emigra del país en busca de buenos salarios. Aunque por otra parte, a los que conocemos muy bien la capital húngara se nos hace la boca agua tras ver imágenes como las que publicó el canal RTL húngaro de cómo serían los juegos en Budapest, una de las ciudades más bellas de Europa. Con ellas os dejo:


Carrera de atletismo en la plaza de los héroes.

Partido de volleyplaya en Városliget.

Tiro con arco junto al parlamento.

Otra imagen de tiro con arco junto al parlamento.

Prueba ciclista junto al Várkert, en Buda.

Estadios.

Prueba ciclista en la colina de Hármashatár.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...